CRONICA TRIDUO NUESTRA MADRE Y SEÑORA DE LA MERCED

Ntra Madre y Señora de la Merced

Como cada año, cuando la luz de septiembre va menguando, en la antesala misma del otoño; la devoción a María Santísima en su advocación de la Merced nos concita a todos los hermanos de la Humildad en torno al Solemne Triduo que celebramos en honor y gloria de Nuestra Madre y Señora.

Como es de sobra conocido, nos encontramos en el Trienio preparatorio para la inminente celebración del octavo centenario de la fundación de la Orden Mercedaria, habiendo iniciado la Hermandad su programa de actos conmemorativos el pasado mes de agosto. Tal y como se presentó al Cabildo General de Hermanos, uno de los objetivos que se perseguía era cuidar especialmente la celebración del Triduo, tanto de este año como del próximo. Prueba evidente de ello ha sido el exquisito aparato cultural que la albaceria de la Hermandad ha diseñado y presentado este año para enaltecer la belleza de nuestra Sagrada Titular.

Triduo a Ntra Madre y Señora de la Merced

 

A modo de salón regio, y sobre una pequeña tarima que facilitaba el acceso de los fieles al montaje, se disponía un imponente cortinaje de fondo, alcanzando una destacable altura, ante el cual se situaba el dosel de cultos de la Hermandad

que cobijaba sendas banderas; mercedaria y concepcionista, en alusión a la advocación de la Virgen y al dogma de la Inmaculada Concepción de María, por el cual concibió sin macula por obra y gracia del Espíritu Santo. A ambos lados se situaban dos credencias formadas por mesas estilo Luis XV y goteras de terciopelo y flequería antigua, arropadas por parte de la candelería y jarras del conjunto procesional de Nuestra Madre y Señora de la Merced, además de distintas bandejas de plata; y sobre este conjunto lámparas de araña y cornucopias que otorgaban al montaje efímero un ambiente  romántico que sin duda contribuyó a llegar a Nuestra Madre a través de la belleza del montaje dispuesto para rendirle culto. El exorno floral fue realizado a base de clavel blanco y esparraguera, situándose a los pies del altar, un gran centro de nardos, ofrendado por un grupo de hermanos y devotos, que impregnó, con su singular aroma, la celebración del Triduo Sacro y posterior festividad mercedaria.

Para la ocasión, la Virgen se dispuso en primer plano, permaneciendo Esta  en besamanos los tres días del Triduo, así como el de su Solemnidad, el domingo 24 de septiembre, en el horario de apertura de la Basílica. Para ello se establecieron turnos entre los hermanos de la corporación para que la Virgen estuviese acompañada en todo momento. La afluencia de fieles y devotos fue una constante durante las cuatro jornadas, superándose las expectativas de la Hermandad.

Estrenaba nuestra Bendita Madre el bordado completo, a falta tan sólo de una pequeña parte de la cenefa perimetral  en la zona de la cola, del manto de capilla cuya primera fase pudo contemplarse el año pasado durante la ceremonia de su coronación litúrgica; dicha pieza es diseño de N.H. D. Francisco Cidfuentes, siendo el bordado obra del jerezano D. Ildefonso Jiménez. Llamó poderosamente la atención de todos cuantos pudieron contemplarla, la cartela situada en la espalda de la Santísima Virgen, la cual recoge en seda y marfil una fiel reproducción de la escena que corona el ático del retablo mayor de nuestra Basílica y en la que se muestra la entrega de Santa María de la Victoria a los frailes mínimos por parte de los Reyes Católicos. Tal y como pudo apreciarse en su primera fase el manto aúna todo un extenso catálogo de técnicas del bordado en oro, así como la riqueza de las sedas en milanés y giraspe, el cristal de Swarovski y la imaginería en marfil. De igual manera para la ocasión estrenó la Señora un tocado realizado con un paño egipcio bordado en oro regalo de un grupo de hermanos, mostrándose la Santísima Virgen especialmente hermosa, gracias a la excelente labor de su vestidor D. Javier Nieto, así como de sus Camareras.

La celebración eucarística de las cuatro jornadas corrió a cargo del Párroco y Rector de la Basílica; Director Espiritual de esta corporación nazarena, el Rvdo. Padre D. Alejandro Escobar Morcillo, siendo auxiliado en las jornadas del sábado y domingo por el cuerpo de acólitos de la Hermandad.

El jueves 21, primer día del Triduo en honor de Nuestra Madre y Señora de la Merced giró visita protocolaria, primera desde su reciente toma de posesión, el Sr. Hermano Mayor de la Archicofradía del Huerto D. David Ruiz, estrechando, aún más si cabe, de esta manera los lazos existentes entre ambas corporaciones del Domingo de Ramos. En esta misma jornada se ofreció la Santa Misa en honor de nuestros hermanos fallecidos en el año en curso, y en especial por el alma de la que fue N.H. Dª Clara Nogués.

Finalizada la celebración de la segunda jornada, el viernes 22, se procedió a la entrega, por parte de su autor; Gustavo Adolfo Soto Hurtado, de la partitura original de una nueva marcha dedicada a la Virgen, bajo el título de “Madre de los Servitas Blancos”.

El sábado por la mañana, y dentro de la jornada de convivencia organizada por la Vocalía de Juventud, nuestros hermanos más pequeños, se reunieron en torno a su Madre de la Merced, para entre oraciones, depositar ante sus plantas un

hermoso centro de rosas blancas, con el que agradecer a la Santísima Virgen la protección que a diario les ofrece, y pedirle su bendición para el curso escolar recién iniciado. A la finalización de este sencillo, pero emotivo acto, los niños fueron subiendo a besar la mano de la Virgen, para tras ello continuar con la agenda de la jornada, que con tanta ilusión había preparado la juventud de la Hermandad.

El domingo 24 a las doce de la mañana, dio comienzo la Función Solemne en honor a Nuestra Madre y Señora, en el día de su festividad. La parte musical corrió a cargo de un cuarteto de música barroca y órgano bajo la dirección de N.H. D. Antonio del Pino Romero, organista titular de la Catedral.

En su homilía nuestro director espiritual D. Alejandro Escobar, hizo un recorrido por las distintas virtudes en torno a la figura de la Virgen que había ido desgranando durante los días del triduo, realizando un compendio de todas ellas centradas en la Misericordia, como concepto alrededor del cual gira la advocación de Merced.

Finalizada la Santa Misa, que contó con una importante presencia de hermanos, se procedió al canto de la Salve Regina, y al posterior besamanos, recayendo este año el honor de limpiar tan benditas manos en N.H. Dª Silvia Dorado.

Durante la tarde del domingo la Virgen continúo expuesta a la pública veneración de los fieles, hasta la hora de comienzo de la misa de tarde, tras lo cual se procedió al cambio de la Santísima Virgen,  para el mes del rosario, volviendo a su capilla, en la cual espera nuestra visita y oración todos los días del año, con ese espíritu de Madre paciente.

 

 

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